En un mercado libre, los productos se intercambian por un valor equivalente
al costo de su reproducción. Bienes que no pueden reproducirse (como una
licencia para vender bebidas alcohólicos) se valorizan a través de un
proceso llamado "capitalización". Capital, que es un producto, y tiene un
valor equivalente a su costo de reporducción, rinde ingresos llamados
intereses.
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Existe alguna confusión - por decir lo mínimo - sobre el papel que lleva la tierra en nuestra economía. ¿Si la casa llegó a venderse por $150,000 4 o 5 años en el futuro, sería gratis la tierra todavía? |
Aunque tierra normalmente se ofrece de venta por un precio anunciado, generalmente se vende por menos a la persona que ofrezca más. Y muy pocas veces se vende por un precio basada en su potencial de rendir un ingreso en el presente. El que pague más es la persona o entidad con el dinero, y la mayor expectativa referente a las ganancias potenciales del lote en el futuro.
No hay ninguna manera de predecir con certeza que serán las ganancias potenciales de un lote en el futuro, y por lo tanto, ninguna manera para calcular de algunos hechos existentes lo máximo que alguien pagará por una parcela en el presente.
Cuando el precio de venta de tierra en general se sube competivamente tan alto que los dueños de tierras no untilizada no pueden resistir la tentación de NO vender, luego los negocios encuentran que es más rentable despedir empleados que expandir su producción. Mientras el trabajador compra menos productos, la demanda reducida se estremece a través de la economía y se inicia una recesión-depresión.
Si la renta completa de tierra fuera recaudada en impuesto, no sería ningún ingreso de renta, por consiguiente nada para capitalizar, y no precio de venta. Tierra que rendiría ninguna ganancia no tendría valor como propiedad - en sí, de todos modos. Todavía valdría como propiedad por la oportunidad que proveería a los productores, quienes serían dispuestos a pagar por su uso. Por lo tanto, un impuesto sobre 100% de la renta de tierra destruiría el precio de tierras; también destruiría cualquier ganancia que podría ganarse de la especulación en tierras. Pero la tierra todavía tendría un valor de renta mientras la gente estuvieran dispuesta a pagar por su uso.
Henry George recomendaba que se recoja un poco menos que 100% de la renta de tierras. Recomendaba que un porcentaje pequeña, como 5%, debe dejarse a los dueños de tierras, la cual sería capitalizado a un precio de venta (aunque uno mucho más baja). La ventaja de esto sería asegurar que las fuerzas del mercado libre controlara el valor de tierras, y para mantener el gobierno fuera del negocio de hacer decisiones sobre la distribución de tierras.